Vi el partido en la terraza de un bar, no me gusta el fútbol pero reconozco que una final de la copa del mundo es un espectáculo increible y más si tu país juega esa final. Tuvimos la suerte de tener junto a nosotros un grupo de holandeses, es posible que padres e hijos, lo más importante para mí no fue que ganara España, lo más emocionante fue el comportamiento de esta jovencita que nada más terminar el partido se subió a la silla y empezó a aplaudir a los españoles, acto seguido otra española de su edad le tendió la mano, posteriormente la holandesa no dudó en ponerse la bandera de España.
¡Olé!
